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5 razones para emprender tu negocio con éxito

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El emprendimiento es una de las actividades que se han realizado mucho tiempo a lo largo de los años para cumplir una serie de objetivos personales sobre todo. La crisis económica en la que entró España hace unos diez años generó que la opción de sacar adelante un negocio propio fuese proliferándose, o, al menos, el intento de llevarlo a cabo.

Muchos de esos intentos se fueron a pique bien sea por falta de planificación o por la ausencia de los conocimientos necesarios para materializarlos. No obstante, pese a esto, las razones para emprender son muchas y positivas para la persona que busca despegar a través de un proyecto al que le ve opciones de rentabilidad en un futuro a corto, medio o incluso largo plazo.

¿Por qué emprender?

Las cuestiones relacionadas con el emprendimiento no solo tiene que ver con el nivel de conocimientos acerca de una materia o con la disposición de ideas para sacarlas adelante, sino también con la actitud y las ganas que se posean para que ese proyecto evolucione y progrese. Cada uno encuentra una serie de motivaciones o inquietudes para meterse en el mundo empresarial por su cuenta, y eso hace que la diversidad de proyectos y modos de trabajo formen un abanico muy amplio.

Las posibilidades de que una compañía creada por uno mismo triunfe y reporten grandes cantidades de dinero a la empresa es un aliciente más que sugerente para emprender. Nunca existe una garantía de éxito para que tu negocio salga a flote y aporte beneficios (ya sean muchos o pocos), pero lo que está claro es que si no se intenta, no se puede comprobar.

Razones para abrir una empresa propia

Para saber los motivos más importantes por los que emprender, en N+E te resumimos los puntos básicos para comenzar a desenvolverte por tu cuenta en el mundo empresarial.

1. Evitar el estancamiento profesional

La rutina laboral o incluso la ausencia de trabajo pueden generar un sentimiento de tedio generado hacia la actividad profesional que se realiza. Para evitar esta tendencia hay que apostar e invertir en las oportunidades de progreso personales y hay que formarse de la manera adecuada para conseguirlas.

La suerte se basa en el azar, pero cuando te encuentras trabajando y buscando hallarla, es más fácil que llegue a tus manos. Existen ciertas organizaciones cuyas actividades se centran en promover a la gente para que haga aflorar su espíritu emprendedor, de manera que la lucha no tiene por qué ser de uno solo contra el mundo, sino que por el camino se pueden encontrar apoyos.

2. Desarrollar una idea y crear algo nuevo

Es difícil contar con una idea que no esté desarrollada en el mercado, y cuando se puede trabajar y a su vez que la plasmación de esa labor contribuya a la sociedad y a su progreso. La interpretación personal que se le puede aportar a una idea propia es un elemento diferenciador y que bien encauzado puede ser una “bomba” en la cual si se confía aportará una serie de beneficios muy altos.

Contar una historia con tu producto quiere decir que tiene una serie de fundamentos detrás de él, y si en el momento en el que sale a la venta esa idea es novedosa y posee las características adecuadas, acabará por crecer y establecer una identidad de marca.

3. Aprender y poner en práctica los conocimientos

No se nace sabiendo, como se suele decir, y tanto antes de comenzar un proyecto como durante el mismo, aprender el contexto de un negocio y cómo se emprende es muy importante para que el devenir de la idea y de su posterior puesta a punto.

La actitud de apertura ante todo lo que se pueda mejorar y tener en cuenta para futuras acciones de desarrollo ayudará al progreso de la compañía. Rodearse de gente más preparada y con más experiencia es una buena estrategia para adquirir conocimientos más completos sobre las áreas de trabajo. La teoría ofrece una visión formada y con una base, pero en la práctica es donde verdaderamente se aprende cómo funciona una empresa y sus características.

4. Hacer lo que a uno le gusta

Emprender lleva consigo el significado intrínseco de que lo hace uno por voluntad propia, por lo que hay una intención de trabajar del modo que uno quiere, hecho que aporta una libertad en la manera de actuar que refleja de manera más fiable lo que se quiere plasmar en el proyecto.

Cuando sigues una dirección que pretendes continuar estás dirigiendo tu propio destino, y una de las metas más comunes es ser tu propio jefe y no depender de las órdenes de nadie. Eliminar la figura del jefe en detrimento de una visión personal del negocio en la que uno mismo decide lo que quiere para su negocio. Vincular la idea de negocio con los intereses propios o con un proyecto personal claudica un modo de trabajar más ameno para el emprendedor.

5. Formar tu propio equipo de trabajo

Convertirse en líder de un proyecto hace que puedas elegir de manera personal quién va a formar parte del barco que navegará en busca del éxito de la empresa. De esta manera, escoger a los profesionales que te rodean y que van a esforzarse y luchar por el éxito de la idea que se ha sacado hacia adelante se efectúa de manera más precisa para la “cabeza pensante de todo”, y la capacidad de encontrar perfiles concretos se hace más viable con una selección directa.

Si quieres aprender todo lo fundamental para formarte como un experto en el emprendimiento y la dirección de negocios, con n+e puedes realizar el Máster en Administración y Dirección de Empresas (MBA) en el que te enseñarán los puntos más importantes de cómo crear una empresa eficiente y cómo sacarla adelante.

Dani Bueno 25-01-2018

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